Dicen, que el cerebro humano ha multiplicado por cuatro su volumen con respecto a nuestro primer antepasado africano.
Un logro evolutivo tremendamente importante que explica la capacidad cognitiva de nuestra especie.
Los humanos tardamos unos siete años de vida hasta que el cerebro alcanza su tamaño definitivo. Esto representa un cien por cien más de tiempo del que necesita un chimpancé. Sin embargo Las conexiones básicas de nuestras neuronas se producen con mayor lentitud que las de un mono. Por ejemplo, cuando los humanos tenemos un año de vida, apenas hemos aprendido a andar, mientras que a esa misma edad, un chimpancé ya corretea por la selva a toda velocidad de rama en rama.
La ventaja de que nuestras conexiones neuronales sean más lentas en un cerebro cuatro veces mayor que el de un mono, estriba en la posibilidad de recibir estímulos durante mucho más tiempo.
El potencial que puede conseguir nuestro cerebro incluso en nuestra más tierna infancia puede alcanzar cotas increíbles si recibimos los estímulos adecuados.
Disponemos de mucho tiempo para ello y esto ha sido una de las grandes adaptaciones de nuestra especie en relación a los primates u otras especies.
Otras especies que habitan en nuestro entorno, nos superan en tener algunos de los sentidos mucho más desarrollados que nosotros. Por ejemplo, un halcón tiene una vista mucho mas desarrollada que la nuestra y un sabueso un olfato unas cien veces mas desarrollado que el nuestro, pero en el conjunto de conexiones cerebrales los humanos avasallamos a las de esos animales y por tanto nuestra inteligencia se impone a la de cualquier bicho viviente que habite sobre la faz de la tierra.
Todo este asunto me lleva a una reflexión donde al parecer algunas de mis conexiones cerebrales hayan tenido una especia de alteración o bien que en mi ya larga dilatada edad de crecimiento cerebral, mi masa encefálica haya tocado fondo en cuanto a evolución se refiere y en estos momentos se halle en estado de involución.
Cada noche con la metodología de un relojero suizo, cierro mis quehaceres diarios me dirijo a mi nevera deposito en un vaso un par de cucharadas de colacao, añado una cucharada de azúcar (rasa) y voy llenando el contenido del vaso de leche fresca a la vez que voy removiendo el cacao en polvo y el azúcar para evitar esos molestos grumos que se forman en la superficie del vaso.
