A simple vista parece un acto depravado, desquiciado, de locura, pero si nos paramos a analizarlo a algunos nos generará conflictos existenciales
Si para sobrevivir has de comer carne humana, que no te quepa la menor polla en el culo duda; que la comerás.
Te como porque te amo
Se han dado casos de personas que se han comido a sus seres mas queridos por amor. Los amaban tanto que ya no les llenaban sus besos, sus caricias su sexualidad. Querían poseerlos total y plenamente, querían que formaran parte de sus propios tejidos, del entramado nervioso que forma su ser.
Te como porque necesito tus proteínas.
Son numerosos los casos de personas que comieron carne humana para sobrevivir. Personas que tras quedar aislados en circunstancias extremas y sin alimentos, mataron y comieron carne humana. Otros no tuvieron que matar. Los cadáveres de sus compañeros de viaje yacían desparramados por la nieve, por el mar o por la fina arena del desierto pero acabaron sucumbiendo a los instintos básicos de supervivencia y se atiborraron de carne humana.
Cuando el cerebro percibe que esta al borde de la inanición, cuando se da cuenta que el cuerpo ha empezado a descomponer sus propios tejidos para usarlos como combustible, entonces libera adrenalina en señal de alarma, pero la libera de un modo tan violento e intenso, que se convierte en un instinto animal como el impulso que lleva a un animal acorralado a huir del depredador que le ataca. Existen unas líneas que la mente cruza muy lentamente pero cuando se cruzan, tu instinto mas primitivo surge de sopetón y entonces olvidas tabús, creencias y moralidades. Te conviertes en un animal que busca sobrevivir.
Te como para poseer tu espíritu
En la antigüedad es probada la existencia del canibalismo ritual como ofrenda a los dioses o como manera de obtener la fuerza y el valor del guerrero enemigo.
Los Mapuches. Practicaba el canibalismo ritual. Se dice que el líder mapuche Lautaro se comió el corazón del conquistador español Pedro de Valdivia tras capturarlo en la batalla de Tucapel (25 de diciembre de 1553). Eran actos rituales con los que pretendían adquirir los valores del enemigo.
En Papúa Nueva Guinea, en la década de los 50 del siglo pasado la comunidad científica descubrió que muchas mujeres de la tribu fore sufrían una rara enfermedad que ellos llamaban Kuru, similar al mal de las vacas locas. La causa estaba en la costumbre de comerse los cerebros de los familiares muertos como parte de un ritual funerario.
Esto nos lleva a las islas Fiji, allí también practicaban el canibalismo. El último caso documentado de canibalismo se trata del insólito caso del reverendo Thomas Baker.
