Antonio Vega (1957-2009)
No es justo ver como se va extinguiendo una estrella.
Últimamente cada vez que lo veía me ponía triste, triste de ver como se iba apagando como una velita. Últimamente Antonio Vega sonaba débil, como cansado de la vida.
Ha luchado como un gigante contra sus propios monstruos. Y nos lo ha contado en canciones irrepetibles de una sensibilidad tan frágil como su persona.
El tiempo lo dirá, pero acabamos de perder a uno de los mejores letristas, una de las voces más íntimas y verdaderas del panorama musical español de todos los tiempos.
Ha traspasado generaciones desde que en 1978 cofundó Nacha Pop, con su ya mítica y para algunos la mejor canción pop española de todos los tiempos “la chica de ayer”, pero su carrera en solitario nos ha dejado para la posteridad un buen puñado de buenas canciones.
Ayer mismo lo escuchábamos. Siempre se deja oír bien, siempre es agradable escuchar a Antonio.
Antonio, hacia las canciones sencillas, sabía perfilar con nitidez la palabra, casi te susurraba…te dejabas llevar por el.
Antonio Vega, esa pequeñita estrella en el firmamento de intensa luz espiritual ha dejado de brillar, pero siempre surgirán radiantes destellos de esa genial sensibilidad en el legado que nos ha dejado. Que descanses, chico de mirada triste y solitario.
No es justo ver como se va extinguiendo una estrella.
Últimamente cada vez que lo veía me ponía triste, triste de ver como se iba apagando como una velita. Últimamente Antonio Vega sonaba débil, como cansado de la vida.
Ha luchado como un gigante contra sus propios monstruos. Y nos lo ha contado en canciones irrepetibles de una sensibilidad tan frágil como su persona.
El tiempo lo dirá, pero acabamos de perder a uno de los mejores letristas, una de las voces más íntimas y verdaderas del panorama musical español de todos los tiempos.
Ha traspasado generaciones desde que en 1978 cofundó Nacha Pop, con su ya mítica y para algunos la mejor canción pop española de todos los tiempos “la chica de ayer”, pero su carrera en solitario nos ha dejado para la posteridad un buen puñado de buenas canciones.
Ayer mismo lo escuchábamos. Siempre se deja oír bien, siempre es agradable escuchar a Antonio.
Antonio, hacia las canciones sencillas, sabía perfilar con nitidez la palabra, casi te susurraba…te dejabas llevar por el.
Antonio Vega, esa pequeñita estrella en el firmamento de intensa luz espiritual ha dejado de brillar, pero siempre surgirán radiantes destellos de esa genial sensibilidad en el legado que nos ha dejado. Que descanses, chico de mirada triste y solitario.
